viernes, 10 de febrero de 2012

tiempos de mecenas?

¿Qué fue de aquella figura pequeñita que aparecía en algunas de las obras clave de la historia del arte? El llamado donante, que en otras palabras era el que había encargado la obra, había pagado al artistas, y en resumidas cuentas, ejercía de mecenas?


Crucifixión con Donante_1485_El Bosco


Estos días, la figura del mecenas vuelve a estar en boca de todos. La prioridad del MECD en este sentido es transparente. Sin embargo, ¿podremos ver a Botin retratado entre los personajes flotantes de Daniel Canogar, por ejemplo? o ¿qué significa eso de ser mecenas en el siglo XXI?


Vórtices_2011_Daniel Canogar

La ley de mecenazgo actualmente vigente, data de 2002, e incluye una serie de incentivos fiscales para que las empresas y particulares apoyen económicamente (o a través de donaciones, etc...) a una serie de instituciones (Fundaciones, ONG's...) o para una serie de medidas de rehabilitación, restauración, etc. de bienes catalogados como BIC, o listados como Patrimonio Histórico Español. Las nuevas propuestas del gobierno, aumentan estos incentivos fiscales ampliamente, e incluyen otro tipo de instituciones, además de los bienes declarados Patrimonio Inmaterial por UNESCO, como destinatarios de esos donativos.

En resumen, cualquier cambio a mejor de las medidas actuales, es positivo, incentivará en alguna medida que grandes corporaciones empresariales, apoyen economicamente instituciones como el Museo del Prado, el Teatro Real o el Instituto Cervantes. Pero no hay que confundir esta medida con la panacea, con la salvación en lo relativo a la situación económica del sector cultural, a la falta de financiación. El estado y los poderes públicos deberán velar por que esta financiación siga vigente, y se amplíe, intentando llegar a todos los ámbitos de la cultura y a toda la geografía española. Obviamnete a todos se nos ocurre que estas empresas preferirán aportar a instituciones y centros de Madrid y Barcelona, donde su dinero tendrá una rédito mayor en publicidad, imagen, etc...

Esto nos lleva a otro tema, el patrocinio, en el que la empresa, en vez de pagar cantidades astronómicas por un anuncio en página impar y a color en tal o cual revista, aporta ese dinero a un evento cultural para publicitar su marca, para llegar a su target y en resumen, para vender más.  Esta fórmula ha permitido la celebración de diversos eventos culturales, como el Beefeater In-Edit, el Notodofilmfest.com, Festival Jameson de Cine Destilado, o la programación musical de la Sala Heineken. Sin embargo tampoco parece la solución, por ejemplo, la sala anteriormente citada ha cambiado de nombre y de marca y de orientación hace poco tiempo, y muchos de esos eventos que están casi 100% financiados por marcas comerciales ven peligrar su continuidad por que, obviamente, lo que dichas marcas buscan no coincide con lo que los programadores quieren. Efectivamente, como se decía hace poco en unas jornadas sobre la gestión y la cultura, el mundo de la empresa y el mundo cultural, no se entienden, y para que el patrocinio funcione, ambos tendrán que ceder.






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