miércoles, 22 de mayo de 2013

Cultura mareada

Ante todo, explicar que el título no pretende ser peyorativo, si no que su significado es, más bien, literal. La cultura está mareada de tantas idas y vueltas, de tanto bandazo y vaivén, y eso se refleja también y por ejemplo, en movimientos sociales como los impulsores de ventealreina,  encierrocultura, marearoja y demás palabras que comienzan por #.
 
Cabe decir que las demandas de un sector como el cultural no deben ser consideradas papel mojado, y no son menos importantes que las peticiones sociales en cualquier otro ámbito, por mucho que desde hace años la cultura está denostada y viva con una imagen de elitismo, riqueza, lujo y dinero negro... ¡Nada más lejos de la realidad! El por qué de esa imagen, quién la incentiva, y por qué los trabajadores del sector debemos convivir con ese estigma (porque está claro que al final esas cosas traspasan de la generalidad al individuo, y todos los artistas son unos jetas, todos los galeristas tienen mucho dinero debajo del ladrillo, etc.) es otro tema (temazo más bien).

Pero desde la celebración de la asamblea en la plaza del MNCARS hace poco más de una semana, en la que se debatía sobre la constitución de una marea de la cultura (por cierto, marea roja… como bien dice una amiga nuestra muy querida, Pero eso no es lo del futbol? O la de los parados?? Acaso no hay más colores??) hemos estado dando vueltas a si realmente es necesaria esta marea, y de ser así, que peticiones  y prioridades debería tener (bajo nuestra opinión, por supuesto)

Sobre el primer punto, no lo sabemos, y sobre el segundo, tampoco, ya que está intrínsecamente ligado a la resolución del primero. Parece un trabalenguas pero no lo es. La constitución del sector cultural como una sola voz parece una utopía lejana, teniendo en cuenta que el segundo punto (qué pedimos, qué queremos, qué exigimos) es tan dispar dependiendo de la disciplina en la que trabajes. En dicha asamblea se pusieron de manifiesto las discrepancias y divergencias en las necesidades de cada uno, y adaptando el modo, “Paco Umbral” y su ya famoso “yo he venido a hablar de mi libro” no se llegó a un punto claro.
Que la cosa está mal, fatal, ese fue el resumen. Pero que hacer para mejorarla?? Negarnos a aceptar trabajos gratis? Negarnos a aceptar trabajos del Estado? Ocupar bibliotecas y museos y realizar actividades por y para el ciudadano (ejem…esto no viene a ser trabajar de gratis??) Pedir por que se cumpla el régimen especial de artistas (de artistas de espectáculos públicos, es decir, solo afecta a sectores como teatro, danza, música… etc..)? Pedir que lo eliminen (por qué no incluye a otros profesionales como artistas plásticos, gestores, comisarios, diseñadores, etc.…)? Pedir que lo modifiquen con el consiguiente peligro de que las condiciones favorables que posee se vean mermadas? Y qué hacemos con el IVA? El 21% de IVA está asfixiando al sector de las artes escénicas y de la música, pero muchos están conformes con que las galerías o casas de subasta tengan que gravar sus ventas con un 21% de IVA ( porque eso es mercado y eso es de lujo y blablablá... sin embargo en otros países estos sectores no están gravados con un IVA de lujo, es decir, comprar arte en España es un lujo, pero comprarlo en galerías de otros países no lo es) ¿pero esto qué es? ¿echando piedras contra nuestro propio tejado??

En ningún sitio excepto en conversaciones con gente de la cultura, se abre el debate del génesis, ¿qué es cultura? ¿qué es arte? ¿qué es alta y baja cultura? Yo si hago cultura (al dato a la frase…) pero lo tuyo es negocio, ¿por qué siempre los mismos artistas? ¿por qué no me llaman a mi? ¿quién decide qué es cultura? etc.…

Vergüenza, ajena y propia, y una conclusión, hasta que no nos respetemos a nosotros mismos, no hay nada que hacer.